Sábado. 16.12.2017 |

“Estamos creando pacientes crónicos porque no podemos hablar con ellos”

Camilo Fuster, especialista en Medicina General y de Familia, ha concedido una entrevista a EL MÉDICO INTERACTIVO

“Estamos creando pacientes crónicos porque no podemos hablar con ellos”

¿Cuáles son, en su trabajo diario, las principales patologías que se observan desde la AP y que cursan con dolor crónico?

La mayoría son las relacionadas con el aparato locomotor: sobrecargas en el trabajo, malas técnicas en la práctica deportiva, malos hábitos posturales, sedentarismo y procesos involutivos seniles.

En España, se inició en el 2012, en el marco de la estrategia de la cronicidad del SNS, como uno de sus objetivos, una estrategia para el abordaje y la atención a las personas con dolor, caracterizado por contar con todas las sociedades científicas (multidisciplinariedad) y CC.AA., cuyo objetivo es servir de marco para el desarrollo de planes, actualmente se encuentra finalizada y publicada en octubre de 2014, ¿Cómo se aborda desde la AP el complejo tema del dolor crónico?

A la hora de la prescripción se aplica con bastante rigor la escala analgésica, según los protocolos de actuación, pero resulta casi imposible hacer educación sanitaria o conseguir con celeridad los servicios de  fisioterapia o rehabilitación que se necesitan.

¿Cuál es, a su entender, el estado de la respuesta terapéutica que se dispone desde AP?

La analgesia es eficaz en un primer momento y se debería de poder acompañar paralelamente de la gimnasia, fisioterapia o rehabilitación adecuada. Como esto no se puede hacer, solo queda la posibilidad de subir los escalones terapéuticos y usar medicamentos más potentes, más caros, más lesivos y más adictivos.

Teniendo en cuenta que la información es clave y el paciente bien informado está mejor preparado para afrontar  su enfermedad, clínica y emocionalmente, disminuyendo la incertidumbre y la presión asistencial. Un paciente informado puede tomar decisiones sobre su salud y es el mejor aliado para la consecución de los objetivos consensuados.

¿Cree fundamental la implicación de los pacientes en la solución de sus problemas relativos al dolor crónico?

Totalmente. Para eso hay que tener tiempo de mirar a la cara al paciente, hablar con él y hacerle comprender cuál es su problema, de donde viene y qué tiene que hacer para aliviarlo o corregirlo.

¿Cómo evalúa los cursos de formación, en el tema del dolor, para especialistas en AP?

Los cursos son buenos, la teoría es buena, los dan gente bien preparada, pero su aplicación en la práctica es frustrante, ya que con la progresiva sobrecarga asistencial debida a los recortes sanitarios, la informatización de las consultas, lejos de ser una herramienta de ayuda para el médico -como deseábamos hace más de 25 años-, se ha convertido en un yugo, un pesado arado romano que nos ha cambiado las condiciones de trabajo a los médicos. Reduce y casi anula la capacidad de comunicación con el paciente, dirige la consulta hacia el tratamiento de los síntomas y no hacia las causas de la enfermedad e impide la gestión eficiente de los procesos. Estamos creando pacientes crónicos porque no podemos hablar con ellos. La solución no es la pastilla, la solución es la silla.

“Estamos creando pacientes crónicos porque no podemos hablar con ellos”